miércoles, 26 de octubre de 2011

Asfixia por corrupción

Carlos Miguélez Monroy 
Periodista, coordinador del Centro de Colaboraciones Solidarias
La Vanguardia
 
Ocho de cada diez personas califican de “corruptos” a los partidos políticos de su país, según la organización Transparency International. Les siguen en imagen funcionarios públicos, los sistemas judiciales, los miembros del poder legislativo y la policía. Esta desconfianza coincide con la indignación que se extiende por el mundo. Pero las exigencias de una democracia real no aluden sólo a los gobiernos, sino también a los poderes económicos y financieros que han llenado los espacios a los que renuncian los poderes públicos para hacer cumplir la proclama neoliberal de Margaret Thatcher: “ya no hay sociedad, sólo individuos y familias”.

Esta cruzada neoliberal, intensificada tras la caída del Muro de Berlín y el desmantelamiento de la URSS, ha acelerado las subcontratas y la privatización de sectores públicos como el agua, la sanidad, la salud, la educación, la defensa y toda la banca. En este fenómeno conocido como “privatizador”, los servicios que ofrecen empresas privadas en algunos sectores se financian con dinero público.

Así sucede con las Empresas Militares “Privadas”, subcontratadas por gobiernos mediante concursos “públicos” a los que a menudo sólo se presenta un candidato afín al gobierno. También se dan casos de altos funcionarios públicos que aprovechan su puesto para favorecer a empresas a cambio de “regalos”.....
 

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