jueves, 17 de noviembre de 2011

La transformación de la Universidad pública

Alejandro Vidal Álvarez
Rebelión

Contexto histórico y político.
 En los últimos diez años la Universidad pública ha sufrido una transformación sin precedentes. Después de la Transición, en los años 70 y 80 del siglo pasado, la Universidad pública se expandió por todo el territorio del Estado creándose nuevos campus, facultades y departamentos, o ampliándose los existentes, para dar cabida y permitir el acceso a una educación superior a toda una generación de jóvenes estudiantes nacidos durante el “baby boom” de los años sesenta; una generación que buscaba acceder a unos niveles de estudios y de formación superior a los que la gran mayoría de sus padres, la generación anterior, no había podido acceder. 

Por tanto, con la llegada de la democracia se produjo también la masificación de la Universidad pública y la apertura de nuevos campus y facultades en ciudades pequeñas donde antes no existían. Este modelo pretendía sobre todo facilitar el acceso universal, para todo el mundo, a una educación superior y de paso evitar que millones de jóvenes sin estudios superiores engrosaran las filas de un paro creciente. Sin embargo, este modelo de acceso masivo, fácil y barato, a los estudios universitarios pronto entró en crisis. El número de estudiantes empezó a disminuir paulatinamente hasta alcanzar mínimos históricos en la primera década del s.XXI. Por otra parte muchos licenciados se empezaron a encontrar con la dura realidad del paro, o con un puesto de trabajo que no se correspondía con los estudios que habían realizado o que traicionaban sus expectativas laborales. ¡Un título universitario ya no garantizaba un buen puesto de trabajo en los niveles más elevados del escalafón social! 

Con este panorama, a partir de los años 90 del pasado siglo, como consecuencia esencialmente de un problema en la estructura económica de España (muy dependiente del sector servicios, del turismo, y cada vez más de la burbuja inmobiliaria), el mercado laboral ofrecía sobre todo empleos de baja cualificación para los cuales no era necesaria ninguna formación universitaria (y mucho menos una formación humanística) Al mismo tiempo, al disminuir el número de alumnos a la vez que se ampliaban algunos campus y servicios públicos asociados a la educación superior, las Universidades comenzaron a tener problemas de financiación, los cuales no fueron compensados ni con una mejora de la gestión y control públicos ni con un aumento de los recursos por parte de las Administraciones Públicas responsables de las mismas: los Gobiernos de las Comunidades Autónomas 1 ......

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