lunes, 9 de enero de 2012

El robo sigiloso

María Vacas Sentís
Rebelión

Siento que me están robando en mi propia casa, en mi propia calle, en mi propia ciudad, en mi propio país. Y sin tener ganas de entrar en guerra con nadie, siento que ya va siendo hora de desperezarse y batallar; y son los mismos que, si los dejaran, aspirarían hasta el aire entre las hojas para embotellarlo y venderlo; los mismos que anexionarían a sus propiedades urbanas las azoteas del barrio; los mismos que privatizarían con eficacia los cielos de los parques; los mismos que usarían nuestras sábanas recién lavadas como velas para sus yates, y nuestra sangre -más roja que nunca- para repintar su salón; los mismos que se intercambian, capicúas, en los bancos del Congreso y en los consejos de administración de los bancos; los mismos que nos piden en la tele moderación salarial con su billetera bien llena y hartos de jamón serrano.

Y yo siento que euro a euro, en cada partida presupuestaria, en cada impuesto de la renta, en cada recorte de mi nómina, con cada sapo que me trago, con cada calificación interesada de Standards & Poor, con cada médico que echan a la calle pero también con ese otro que emigra porque le pagan con miseria su esfuerzo, con cada profesora a la que no le renuevan su contrato, con cada niño que sólo come pan, con cada joven que emplean y desemplean y vuelven a emplear, me están robando, engañando, estafando, timando, mientras alguien cuenta y recuenta sus deslocalizados beneficios, y transfiere millones de euros a un paraíso fiscal, y redondea sus discursos de austeridad siempre ajena, y se carcajea seguramente de nuestra pasividad cansina y pos-dictatorial.....

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